El amor… ah, qué rosa. Tenla, sostenla, súbele aguas dulces y puras, vela la milagrosa ascensión del perfume y esa niebla de fuego que se le dobla en pétalos. El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera. Ah, qué rosa total, voluptuosa, profunda, de tallo ensimismado y raíces de angustia, desde tierras terribles, intensas, de silencio, pero rosa serena. Tenla, sostenla, siéntela, y antes que se derrumbe embriágate en su olor, clávate en las espadas del amor, esa flor, esa rosa, ilusión, idea de la rosa, de la rosa perfecta.
Ufff que belleza!, vale la pena, que profundidad, sencillamente sin palabras, gracias por compartir este tesoro, el acompañamiento de los violines resulta totalmente estremecedor!
ResponderEliminarMil bendiciones para ti, profesora!
MONICA Y LILIANA