Había una vez un niñito , el más bello, sensible y creativo que se hubiese visto, un poco tímido con las niñas. Su madre estaba enloquecida con él pues en la escuela no era el más obediente pero sí el que inventaba más artefactos y cuentos para jugar. Esto hacía que la profesora llenara la hoja de cuaderno con notas de incumplimiento, desobediencia e indisciplina. Además el niño cómo era tan curioso hacía muchas preguntas a su maestra. Un día se quedó con la boca abieorta mirando la plana en el tablero y dijo: -Profe ¿por qué en lugar de escribir esa plana de “Daniela duda de su dado” no hacemos un desbrumitilizador? La profesora quedó estupefacta cuando escuchó que todos los niños aplaudían la idea. Enfurecida citó a una reunión de padres. La mamá de Caperucito fue angustiada. La profesora dijo: -Mamá no aguanto más a su hijo, se la pasa irrespetándome, no es juicioso, no me hace caso, no sigue instrucciones, tiene unas ideas muy raras y extraña...